David Amaya “Alma barbera, Corazón porteño”

Alma barbera, corazón porteño

David amaya “El Ardilla”, continua su travesía.

Madrid, tiempo de creatividad musical, en torno al flamenco, al entrar en la década de los noventa.
El fenómeno de “Los jóvenes flamencos” toma fuerza y los implicados se ven beneficiados por la bonanza económica de un país que mueve mucho dinero a las puertas de la Expo y las Olimpiadas.
Las pesetas, del momento, y la repercusión mediática de algunos músicos los sitúa en una realidad distorsionada, en un mundo que se les puede escapar de las manos y donde los excesos no faltan.
Hay que salir de ahí, algunos no pueden y otros necesitan poner tierra de por medio marchándose de la capital con destino a Brasil, Argentina o Granada.
Mar de la Plata, aquí llega David Amaya (La Barbería del Sur) en 1998. Después de unos años, en los que tuvo que recuperar sensaciones y superar la rotura de los ligamentos de sus dos manos en un partido de futbol, conoce a muchos músico con los que crea el proyecto “Gitanos de Buenos Aires” y en 2008 publican su primer disco.
Ésta es una grabación de agradecimiento a su segunda casa, con curiosas fusiones de clásicos de la música argentina con flamenco, y un punto de partida para regresar a España y ofrecernos “Alma barbera, Corazón porteño”. 
David en su nuevo trabajo, en formato disco-libro, escribe sobre los gitanos, el arte, el flamenco, La Barbería, la movida a partir de Pata Negra y Ketama o el “Gipsy Power”, en unas reflexiones que nos conducen a la música, a esas trece composiciones abiertas a Brasil, Argentina, Caribe, Nueva York, Andalucía…, con su ADN BARBERO capaz de crear con letras ya conocidas como “Sediento”, “Ya se fue-Carahote”, “El asesinato de mis flores” o “Puñaito de alfileres”, recordar a Enrique Morente con “El sueño va sobre el tiempo- La Leyenda del tiempo” o al Hector Lavoe de “Triste y vacía” y facturar nuevos temas en compañía de Guadiana, Montse Cortés, Tomasito, Antonio Ramos “Maca”, José María Cortina, José Luis Garrido, Bandolero, Juan Carlos Arasil, Antonio Machado, etc.
David Amaya “El Ardilla” o “Doctor”, como le apodaron en Argentina, vuelve con fuerza y ganas de mostrar que el flamenco se engrandece con otras músicas y, a la vez, enriquece todo lo que toca.